Entrega realizada el 7 de agosto de 2026 a Carlos Suárez de las sidrerías La Chalana.
De acuerdo con su protocolo, el viernes 7 de agosto de 2026 primero de mes, la Cofradía Buena Mesa de la Mar convocó a sus cofrades, autoridades e invitados -entre ellos el Círculo Gastronómico de los Quesos Asturianos- para la entrega de su galardón MANZANA BUENA MESA DE LA MAR, en su séptima edición.
Creado en 2018 como complemento al de los Cucharones del Buen Guiso Marinero, con el objetivo de: “Premiar y distinguir a las sidrerías que destaquen por su divulgación y defensa de la sidra y productos gastronómicos asturianos, teniendo como fin la promoción de la sidra y la gastronomía de Asturias, en establecimientos dedicados a su tratamiento, difusión y divulgación dentro del entorno de la cocina marinera”.
Que a diferencia del anterior su realización es en su pabellón gastronómico sito de su sede social de la Colonia de Salinas, cuyas obras del edificio principal propiedad de la Universidad siguen paralizadas desde hace dos años.
Previo a la comida y al acto de entrega, tuvo lugar la recepción del galardonado de la edición por la Mesa Mayor de la Cofradía, la rueda de prensa y su firma en el libro de honor, Carlos Suárez Suárez propietario del grupo La Chalana, con sidrerías en diferentes localidades asturianas y en Madrid. Qué dejo para recuerdo en el libro: “Es un honor para la Chalana compartir mesa y mantel este día con la prestigiosa Cofradía Buena Mesa de la Mar”.
Realizándose en el improvisado estrecho espacio, un año más, sito a continuidad del pabellón la bienvenida a invitados y cofrades y la degustación de la “Arribada”, compuesta por tortilla española, parrocha del Cantábrico, pecados y embutidos ibéricos, quesos variados y torreznos de Zamora. Todo ello acompañado de sidra Trabanco, aportada por Samuel Trabanco, amigo personal e invitado del galardonado.
Concluida la Arribada, y con los comensales en su sitio asignado el vicepresidente José Antonio Villabrille, que volvió a ejercer de maestro de ceremonias, explicó el desarrollo del acto e invitó a ponerse en pie para escuchar el himno de la Cofradía, obra del cantautor candasín Manolo Santarúa.
Degustando seguidamente el “Embarque¨ de marmitaco de bonito, la “Singladura” de entrecot y el “Atraque” de requesón, acompañado de nuevo con sidra Trabanco.
En cuya sobremesa Tomás Badiola, cofrade secretario, dio lectura del acta del acuerdo de la Mesa Mayor de concesión del galardón de fecha 8 de julio, no sin antes tener un recuerdo emotivo para Laura Cruz, guardia civil asesinada el día anterior en Llanes por su ex pareja.
Al que tomo relevo Alejandro Fernández, cofrade tesorero, para glosar a Carlos Suárez. Desglosando su trayectoria empresarial desde su Candas natal en la tienda de alimentación creada por su padre a la vuelta de emigrante en Cuba, iniciándose en 1987 con la creación de un supermercado y posteriormente en 1990 con un restaurante –La Fonte-, para abrir en 1995 atendiendo la propuesta de su suegro la primera Chalana en una nave sita en la ría de Avilés, incorporándose su hermano Javier, bajo la máxima de que los pescados y mariscos tuviesen precios accesibles para todo el público. Exponencialmente fue abriendo restaurantes por diferentes sitios de Asturias, retrocediendo durante la pandemia y cerrando cuatro de ellos, para proteger a la empresa y a sus más de 150 empleados. Teniendo ya relevo generacional, en la persona de su segunda hija Carmen, quien después de cursar sus estudios universos, forma parte de la dirección del grupo.
Continuando el acto con el protocolo marcado, en el que José Antonio Soto –cofrade notario- tomo el juramento al galardonado en nombre de las sidrerías que regenta y de su personal: “Jura o promete seguir en las mismas singladuras que le han hecho merecedor de la distinción que se le concede y dar público testimonio de su amor a la mar y sus gentes. Si es así y lo cumple, que la mar se lo premie y si no es así que la mar se lo demande”.
Realizado el juramento el presidente anfitrión, Vicente Quintanilla, le coloco la gorra de cofrade y le entregó el diploma que da fe del premio concedido e invitándole al galardonado a intervenir.
Carlos agradeció un nombramiento que lo emociono y es el primero en recibir, mostrándose reacio a recibir reconocimientos, a la vez que manifestaba que el sector hostelero es uno de los más agradecidos pero de los más duros sobre todo para los empleados, a los que él procura cuidar como se merece. Interrumpió su intervención para comunicar que en esos momentos se estaba quemando la sidrería Tierra Astur el Vasco, mostrando sus deseos de que sea lo menos posible. Centrándose seguidamente en hablar de la sidra, ya que es uno de los que más bebe y no de gastronomía, calificándola como una de las mayores virtudes que tenemos en Asturias pero también nuestro mayor hándicap, calificándola como la bebida alcohólica más barata, reclamando mejores precios y reconocerle los valores que transmite poniéndolo en valor y pagar bien a los intervinientes en la cadena, poniendo de ejemplo el champán Moet Chandón, reclamando a los que hablan de hostelería poner en valor los productos asturianos.
Cerrando el acto el cofrade presidente, quien explico el fin del galardón, destacó el papel de la sidra y se congratuló del nombramiento de un empresario ejemplar y de que ya tenga continuidad familiar el grupo empresarial. Concluyendo con la máxima cofrade “Vivir junto al mar y tener amigos, que más se puede pedir” y convocando la octava edición del galardón.
OBSERVACIONES. Texto y fotografías de Luis Javier Del Valle Vega (www.dendecaguelu.com)















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